
En 1918 cuando Don Apolonio Palomera y sus tres hijos, Liborio, Pedro y Ramón, llegaron al área que formaba una pequeña parte de los extensos terrenos que la familia Camarena
de Guadalajara poseía, ¡nunca hubiera podido imaginar los cambios que ocurrirían durante el próximo medio siglo!
La Hacienda Camarena, administrada por Santiago Camarena, sobrino de la dueña Doña María Camarena, trajo a trabajadores desde la costa de Jalisco para cosechar el coco de aceite.
Durante los años 20s, Lo de Marcos atestiguó el establecimiento de las familias Palomera, Cruz y Parra, las cuales llegarían a ser importantes en el desarrollo futuro del pueblo.
El pescado abundante, tanto como las almejas, los ostiones, los camarrones y las langostas encontrados en el mar y en el río cerca del asentamiento formaban una parte importante de la
dieta de sus habitantes, mientras que la caza de los caimanes aumentaba los escazos ingresos generados por la Hacienda.
Durante la presidencia de Lázaro Cárdenas (1934-40), se hicieron importantes reformas agrarias y muchos de los terrenos de las grandes haciendas--entre ellos, los de la familia Camarena--
fueron repartidos y convertidos en ejidos, o sea, en terrenos comunales agrícolas. El ejido administraba el terreno y sólo sus miembros podían vivir o trabajar en el terreno o sacar provecho de él.
Lo de Marcos, como casi toda la costa de Nayarit, Jalisco y Colima, permaneció relativamente desplobado y desconocido durante los siguientes 30 años con pocas carreteras,
no había electricidad ni agua corriente. Pero, hubo un cambio importante en cuanto al turismo en toda esta zona, iniciado por la película de 1964 "La noche de la iguana" (Richard Burton, Ava Gardner y Deborah Kerr),
Puerto Vallarta de repente se convirtió en un punto de destino popular, lo cual atrajo a turistas de todo el mundo a Bahía de Banderas.
Desde los mediados de los años 60s en adelante, un cambio importante ocurrió en la economía del área: los residentes empezaron a depender menos de la agricultura y cada día más del turismo.
Una gran parte de los terrenos pertenecientes al presidente Luis Echevarría (1970-76) o a los ejidos fue vendida y desarrollada; se construyeron carreteras y florecieron y crecieron rápidamente
pueblos como Sayulita y Rincón de Guayabitos durante el nuevo surgimiento de la industria turística nacional e internacional. Lo de Marcos, con unos pocos de cientos de habitantes y sólo dos calles, empezó a crecer.
Durante muchos meses al principio de los años 70s, se veía el paso continuo de camiones, tractores caterpillar y máquinas de construcción: se llenó el pantano, se instaló la electricidad y se construyó un depósito de agua potable. Empezaron a aparecer algunos búngalos, sitios para trailers, restaurantes y se construyeron escuelas. Para 1986, la población de Lo de Marcos había llegado a 1,238 habitantes y 290 niños asistían a las escuelas públicas.
A pesar de su crecimiento (la población actualmente cuenta con casi 3,000 personas de las cuales unas 800 son alumnos que estudian en la primaria y en la secundaria) y su proximidad con los sitios turísticos,
Lo de Marcos conserva sus mismas características de hace tres cuartos de siglo. Ya no se cosechan los cocos de aceite y han desaparecido
los caimanes de sus cercanías, pero la hermosa naturaleza de sus playas y de su jungla permanece sin cambios.
jim heinrich
